¿Puedo empezar con un mini PC de oficina que ya tengo guardado?
Sí, y es el punto de partida más razonable. Un equipo de segunda mano con memoria suficiente para el sistema y un disco sano sirve para arrancar con archivos compartidos, una tarea de copia programada y algún servicio autoalojado ligero. Antes de instalar nada conviene revisar el estado del disco, la temperatura bajo carga y si la fuente aguanta tenerlo encendido todo el día. Los límites reales de estas máquinas son pocos puertos, poca ampliación y ventilación justa, así que no esperes convertirlo en un almacenamiento enorme.